Boquerones en vinagre.


Los boquerones en vinagre es de los aperitivos que nunca faltan en casa, a mi marido le encantan, se podría comer el solito una bandeja.

Son muy fáciles de preparar y el vinagre va a ser el ingrediente que de alguna manera los va a cocinar.

Para que queden bien blancos sólo hay que seguir algunos pasos muy sencillos y para que estén en su punto es mejor hacer la receta de un día para otro.

Hay que limpiarlos muy bien, aunque en las pescaderías si lo pides con tiempo pueden ayudarte en este paso, en la mía ya tienen las bandejas preparadas y en casa sólo tengo que lavarlos y ponerlos en remojo con agua y hielo.

Ingredientes:

300 gr de boquerones bien límpios de espina, tripa y cabeza.
Mezcla de vinagre de manzana y agua, 7 partes de vinagre y dos de agua
2-3 ajos fileteados
sal maldon
perejil picado
ramitas de tomillo limonero
aceitunas rellenas de anchoa


Limpiar bien los boquerones quitando cabeza, tripa y raspa debajo el grifo, escurrir bien y dejar en remojo con agua muy fría y algunos cubitos de hielo alrededor de una hora.
Escurrir bien, secar un poco con papel de cocina.

Los pasamos a una fuente o bandeja y ponemos encima una capa de sal maldon, no hace falta poner mucha, la sal debe estar repartida por encima de los boquerones, añadimos también la mezcla de agua y vinagre. Tapar con papel film y dejar macerar alrededor de 6/8 horas.





Pasado este tiempo los boquerones estarán blancos y tersos y podemos hacer dos cosas: si te gustan muy avinagrados sólo hay que escurrilos y pasar a una fuente para macerar con  el aceite y el ajo, si los quieres con un sabor más suave a vinagre, se lavan de nuevo en agua y se escurren bien.

Poner los boquerones en una bandeja con los ajos fileteados bien repartidos, también poner el perejil picado y cubrir con un buen aceite de oliva. Por último repartir unas ramitas de tomillo limonero y unas aceitunas rellenas de anchoa.

Yo los dejo una media hora sin tocar y ya están listos para comer.


Acompáñalos con una cerveza, vino o cava. También bien escurridos los puedes poner en una ensalada de verano de patata, arroz o lechugas variadas. Prueba comerlos con pan con tomate. 




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