Espaguetis integrales con tomate cereza, atún y tomillo. Duo de frutas.


Hay noches que parece que los relojes se han parado todos a la misma hora, en casa no tengo ninguno que suene, pero como si los oyera,  a veces cuando he pasado noches en vela, me han acompañado, lo digo por los que tiene mi padre en su casa,la que tienen en el campo,  le encantan y colecciona, suenan a la vez 5,y  porque hay tres más parados, ahora contar cuando suenan las 12h:)).

La noche del miércoles al jueves de la semana pasada, fue larga, sólo me quedaba ponerme de brazos cruzados, pocas veces me pasa, pero cuando ocurre de los nervios me pongo, mientras de fondo oía el viento y la lluvia, me puse a pensar en recetas...¿vosotros creéis que es normal? yo no, nada!!! creo que a media receta.....me dormí al fin.

El jueves seguía igual de espesa y no de mejor humor que el día que se avecinaba, abrí la ventana de mi habitación, y el frío y la lluvia me despejaron de golpe.

Mi marido trabaja en el mismo municipio donde está la casa de mis padres...algo lejos pero por otro lado en verano no se traslada ni hace kms.

Dicen que las mejores ideas son las improvisadas,y en un momento había decidido que pasaría el día fuera de casa, me voy al campo todo el día!! llueva o llueva, allí con lluvia las cosas son diferentes.

Ducha rápida, vaqueros, jersey de lana y botas, y en mi cesta unos espaguetis integrales, unos tomates cereza, dos cebollas y una lata de atún, el tomillo lo tengo allí plantado....unas fresas y un mango...listos!


Una hora después el paisaje ya había cambiado por completo, nos acompañó casi todo el viaje, una espesa niebla, agua, y viento, pero muy contenta por mi decisión.

Fue bajar del coche, que ya tenía al perro de mis padres encima, contento de alegría, creo que le descuadré la semana, no sabe de días, pero si algo raro vio, pero contento estaba de verme.

Mi día transcurrió prácticamente en la cocina,abrí a ventana para que entrara la poca luz natural que había y puse agua a hervir para prepararme un té, el resto de las ventanas ni las toqué en todo el día.

Aproveché la mañana para estar con el perro por el jardín, cubiertos bajo el porche de la casa y nuestra única compañía el ruido del agua, algún trueno, unas galletas a compartir y mi taza de té muy caliente....maravilloso.

El olor a tierra mojada me encanta, a la que menguó un poco la lluvia, lo acompañé hasta su casita, mirando los parterres con alguna planta que se ha resistido al invierno, y ya de camino para coger el tomillo para cocinar los espaguetis.




Me encanta la cocina de mi madre sobre todo por sus dimensiones, se la hicieron nueva hace un par de años, es moderna y rústica a la vez, pero cuando cocino allí las manos se me van directas al los utensilios más antiguos, son tan auténticos que adoro utilizarlos.

Ingredientes: un paquete de espaguetis integrales, 2 cebollas, unos cuantos tomates cereza,una lata de atún,  aceite, sal, pimienta y tomillo fresco.
Postre: fresas, un mango, vinagre balsámico, azúcar, galleta para decorar.


          Hervir la pasta como dice el fabricante y reservar con un poco de aceite para que no se enganche.



En una sartén hacer un sofrito con la cebolla cortada finamente y los tomates cereza cortados a trozos, salpimentar y poner el tomillo a trozos pequeños, cuando esté todo bien sofrito, al final poner el atún desmigado, mezclar, y reservar.


                         Unos minutos antes de comer, mezclar la pasta con el sofrito bien caliente.




Preparamos el postre: picar las fresas a trozos muy pequeños, añadir azúcar al gusto y unas gotas de vinagre balsámico, mezclar, dejar reposar una media hora como poco y reservar. Mientras cortar también a trozos pequeños el mango.


Montar las copas: poner en el fondo las fresas maceradas y encima el mango, decorar con una galleta de mantequilla.


Un jueves diferente....y mucho, ya que nunca como con mi marido, hasta abrimos una botella de vino, el momento lo requería.
Ya veis un menú sencillo, rápido, sin pretensiones, es lo que necesitaba...hacer algo diferente, a mi me supo a gloria.
Llegó hora de entrada al trabajo....me volví a quedar sola, bueno esta vez con los tic tac de los relojes, una taza de té y la prensa, esta vez tocaba leerla por la tarde.

El menage volvía a la alacena, platos, copas....... se volvía a cerrar la ventana, la luz y la puerta, mientras cerraba la puerta aún se podía oír los tic tac de lo único que se movía en casa.....los péndulos de los relojes.

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